Diabetes
  Mitos de la diabetes
 

 

 

 

 

 

 

10mitos sobre la diabetes

 

diabetesLos diabetólogos estadounidenses han reunido, en un pequeño listado, los mitos más frecuentes que existen respecto a la diabetes. Es conveniente aclarar que no se trata de las únicas creencias erróneas respecto a la enfermedad, frente a la cual existen muchas informaciones equivocadas que es conveniente revisar.

 

• Mito 1: En ocasiones, la diabetes puede ser contagiosa. ¿O cómo se explica que varios miembros de una misma familia la padezcan?

A pesar de que no se conoce con exactitud su causa, la diabetes no es contagiosa, como un resfrío o una gripe. El hecho de que varios miembros de una familia sufran de diabetes obedece a mecanismos genéticos (o hereditarios), no a un mecanismo de contagio.

• Mito 2: Los diabéticos no pueden consumir golosinas ni chocolates.

Si golosinas y chocolates son consumidos como un "extra" en el contexto de una dieta saludable, equilibrada y acompañada por ejercicio físico, no resultan alimentos prohibidos. El problema surge si se emplean en reemplazo de una comida o una colación. Esto es algo importante a tener en cuenta, porque puede llevar a limitaciones importantes y alteraciones en la calidad de vida, sobre todo en grupos de edades en los cuales las golosinas forman parte de su universo, como es el caso de la infancia.

• Mito 3: Consumir mucho azúcar o dulces puede desencadenar diabetes.

No, aun personas que no consumen dulces pueden desarrollar diabetes, porque se trata de una enfermedad en la que se asocian factores genéticos y factores de estilo de vida. Dentro del estilo de vida la alimentación es importante, pero no exclusivamente por el consumo o no de azúcar. Si existe un consumo excesivo de calorías que lleve a la obesidad, el riesgo de diabetes es mayor; otro tanto sucede con la falta de ejercicio físico.

• Mito 4: Los diabéticos deben consumir alimentos especiales

En la actualidad, no se habla más de "alimentos para diabéticos". En efecto, actualmente se considera que la alimentación del diabético debe ser equilibrada (baja en grasas, con amplio surtido de verduras y frutas, con lácteos descremados, y controlada en sal).

Recurrir a alimentos que llevan el rótulo de "para diabéticos" conduce a un gasto superior y a la falsa creencia que como son para diabéticos pueden ser consumidos sin límites, lo cual no es cierto y hasta puede ser contraproducente.

• Mito 5: Los diabéticos deben evitar las 3 P: pan, pastas y papas.

Si bien estos alimentos deben ser consumidos en cantidades controladas, es decir, medidas en el tamaño y número de porciones diarias, pueden formar parte de la alimentación cotidiana. De este modo, se las puede incluir tanto en las comidas principales como en colaciones.

 

Muchas creencias populares llevan a adoptar conductas erróneas, que implican habitualmente mayores costos o retardo en los logros del equilibrio glucémico.

Continuemos analizando otros de los mitos más comunes

• Mito 6: Los diabéticos son más propensos a padecer resfríos y otras enfermedades infecciosas.

No, el solo hecho de ser diabético no lo predispone a ninguna enfermedad infecciosa. No obstante, es deseable tomar los mayores recaudos para prevenirlas porque cuando sobreviene acarrean un desequilibrio glucémico, muchas veces importante. Por eso los diabéticos se encuentran en el grupo de personas a las que se recomienda seguir con los esquemas de vacunación antigripal y las restantes estipuladas según la edad del paciente

• Mito 7: La insulina puede provocar hipertensión arterial y aterosclerosis.

Este mito surge del hecho de que muchos diabéticos tipo 2, a poco de comenzar con el empleo de insulinoterapia, pueden experimentar afecciones o manifestaciones de enfermedades cardiovasculares. En realidad se trata de pacientes con diabetes de larga data en los cuales el páncreas ha dejado de ser eficiente en la secreción de insulina. En estos casos, los padecimientos cardiovasculares son expresión de una complicación crónica de la diabetes y no el efecto en sí de la utilización de insulina.

Mito 8: Las frutas son alimentos saludables, por lo tanto pueden ser ingeridas a voluntad, salvo la banana, que está prohibida.

En este tipo de afirmación se encierran en realidad 2 mitos: la posibilidad del consumo indiscriminado de frutas y el impedimento de consumir banana. Es cierto que las frutas son alimentos saludables por su contenido de vitaminas, minerales, y fibra, pero también contienen hidratos de carbono y no están exentas de calorías. Por lo tanto, pueden consumirse en todas sus variedades, pero siempre en cantidades controladas, estipuladas por su nutricionista.

Con respecto a la banana, no debe ser "demonizada"; puede consumirse pero con discreción.

• Mito 9: La insulina no puede ser utilizada en personas que tienen tendencia a engordar porque provoca incremento del peso corporal.

Si bien la utilización de insulina puede traer aparejado una eventual ganancia de peso, los 2 más recientes, amplios y prestigiosos estudios estadounidense y británico coinciden en afirmar que los beneficios del empleo de este reemplazo hormonal superan los de los riesgos de obesidad.

• Mito 10: Los cambios en el tipo de tratamiento antidiabético tienen que efectuarse sólo cuando las cifras de hemoglobina glucosilada superan el 8%.

No, cuanto mejor sea el control glucémico menores son los riesgos de desarrollar complicaciones, tanto agudas como crónicas. De este modo se ha establecido como límite aceptable para la hemoglobina los valores de 7% o aún mejor, menos de 7%. Recordemos que el valor máximo normal es del 6% y que cuanto más se acerque un diabético a estos valores mejor será su situación, tanto presente como futura. No obstante, no hay que perder de vista la posibilidad de desarrollar eventuales hipoglucemias, sobre todo en el caso de los diabéticos tipo 1. Ajústese las indicaciones médicas para evitar esta contingencia.

Como puede apreciarse, circulan versiones equivocadas que pueden llevar al retraso en la consulta o a la adopción de recursos equivocados para nivelar la enfermedad. No deje de comentar con su médico todo lo que ha leído, o escuchado, de modo de establecer la veracidad de estos dichos y la posibilidad de adecuarlos a su caso en particular.

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Detección de la diabetes
Un simple diagnóstico de glucosa evita riesgos

Mucha gente padece diabetes y no lo sabe, de modo que los daños a su organismo avanzan en silencio hasta que son demasiado notorios. Es una enfermedad crónica que se caracteriza por la insuficiente o nula secreción de la hormona insulina, hecho que genera acumulación excesiva de glucosa en sangre y daño a muchas estructuras del organismo.

Si bien la diabetes puede manifestarse con síntomas como sed y ganas de orinar constantes, hay un importante número de casos en que avanza sin dar señales de su existencia, por lo que muchas veces se diagnostica cuando ya existen complicaciones secundarias severas.

Existen tres pruebas que miden la presencia de azúcar o glucosa en sangre, las cuales, además de tener diferentes metodologías, se emplean en distintas circunstancias. El primer diagnóstico, y uno de los que se realizan con más frecuencia, es conocido como glucemia al azar, consistente en el análisis de a una muestra de sangre tomada a cualquier hora del día y en cualquier condición. Cuando el resultado de este examen muestra niveles de azúcar superiores a 200 mg/dl de sangre, se considera que el paciente tiene diabetes, y debe consultar a un endocrinólogo para conocer cuál será el tratamiento que exige su condición.

Aquellas personas que no muestren síntomas y no saben de antecedentes en su familia, se debe realizar una prueba llamada medición de glucosa en ayunas, la cual consiste en analizar una muestra de sangre tomada luego de 12 horas sin consumir alimentos, además de la realización de una prueba idéntica una semana después.

Se afirma que una persona padece diabetes cuando se encuentran niveles de azúcar de 126 mg/dl o más en las dos muestras.

Si alguna toma de sangre arroja resultados menores a 126 mg/dl, pero superiores a 110 mg/dl, de modo que no se puede hablar de diabetes, pero sí de su condición previa, conocida como prediabetes o intolerancia a la glucosa. De esta situación se deriva la última prueba, conocida como curva de tolerancia oral a la glucosa (CTOG).

La CTOG es útil para diagnósticos dudosos obtenidos en individuos obesos, con historia familiar del padecimiento y con resultados de glucosa en ayunas de 100 mg/dl y en mujeres que dieron a luz un hijo macrosómico, es decir, que al nacer pesó más de 3.5 kilogramos.

Cómo la diabetes afecta los riñones

Cuando los riñones funcionan bien, los glomérulos impiden que la proteína salga del cuerpo. La proteína es necesaria para conservar la buena salud.

Las altas concentraciones de glucosa en la sangre y la alta presión arterial dañan los glomérulos del riñón. Cuando los riñones están dañados, la proteína se sale de los riñones y pasa a la orina. Los riñones enfermos no pueden limpiar adecuadamente los materiales de desecho y los líquidos adicionales. Por lo tanto, muy pocos materiales de desecho y líquidos salen en la orina. Al contrario, se van acumulando en la sangre.

Una de las primeras señales que los riñones están enfermos es cuando pequeñas cantidades de una proteína que se llama albúmina sale de los riñones y pasa a la orina. Mientras más grande sea el daño, mayor será la cantidad de proteína que pasa a la orina. Este problema se conoce como proteinuria. Cada vez se acumulan más y más materiales de desecho en la sangre. Este daño empeora hasta que finalmente los riñones dejan de funcionar.

La nefropatía diabética es el término que los médicos usan para los problemas de los riñones que causa la diabetes.


El sedentarismo es un mal aliado de la diabetes

Según recomendaciones médicas, para tratar de prevenir la diabetes se debe realizar un programa de ejercicios regulares, perdiendo el exceso de peso, consumiendo mucha fibra, sin olvidar los cereales y controlando los valores de azúcar en la sangre regularmente.

La creciente epidemia de diabetes tipo 2, provocada por el sedentarismo, la obesidad y la mala alimentación como consecuencia del actual estilo de vida de la población, es un tema que no deja de preocupar a los médicos.

El "Síndrome X" surge aproximadamente diez años antes de la aparición de esta enfermedad y es un cúmulo de trastornos metabólicos que se caracterizan por la resistencia a la insulina, la obesidad abdominal, los altos niveles de colesterol y la alta presión arterial. El factor hereditario forma parte del problema, pero puede prevenirse.

Se debe mantener una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos complejos ricos en fibra, junto con el ejercicio regular, lo que puede invertir el avance del "Síndrome X" y detener la diabetes. Asimismo, una dieta controlada a la que se incorporan una variedad de elementos nutritivos en personas con diabetes mejora de manera natural la capacidad del organismo para utilizar la insulina y regular los niveles de azúcar en la sangre.

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Pie Diabético

DEFINICION:

Trastorno de los pies de los diabéticos provocado por la enfermedad de las arterias periféricas que irrigan el pie, complicado a menudo por daño de los nervios periféricos del pie e infección. Debido a la oclusión de las arterias que llevan sangre a los pies se produce gangrena.

El pie del paciente diabético es muy sensible a todas formas de traumatismos: el talón y las prominencias óseas resultan especialmente vulnerables.

Los daños a los nervios periféricos de los pies provocan trastornos sensoriales, úlceras de la planta del pie, atrofia de la piel.

Es frecuente en los pacientes diabéticos que las lesiones propias del denominado pie diabético trascurran sin dolor, debido a lo cual se suele agravar la lesión antes de que el paciente pida ayuda especializada.

COMO EVITAR LAS LESIONES DEL PIE DIABETICO?

A los pacientes de riesgo (ancianos y aquellos que tienen mala circulación), se les recomienda los siguientes cuidados rutinarios de los pies:

  • Cada día, los pies deben ser lavados (aunque no empapados) en agua caliente, cuya temperatura ha sido probada previamente con la mano. Se deben secar con meticulosidad, prestando una atención especial a los espacios interdigitales (entre los dedos).
  • Las uñas de los pies deben cortarse con cuidado. Los pacientes con mala vista o manos temblorosas deben pedir a otros personas que se las corten. Las uñas no deben ser más cortas que el extremo del dedo.
  • Los pies se deben inspeccionar con frecuencia, buscando detenidamente zonas resecas y fisuras en la piel, sobre todo alrededor de las uñas y en los espacios interdigitales. Deben espolvorearse con talco, si la piel está húmeda, o recubrirse con crema hidratante, si la piel está seca. Las plantas deben ser inspeccionadas con un espejo o por otra persona. Debe tenerse un cuidado especial con los callos y las durezas, que deben ser atendidas por un podólogo. No se deben utilizar antisépticos potentes (yodo), ni callicidas.
  • Si aparecen ampollas o infecciones, debe consultarse inmediatamente al médico.
  • No deben utilizarse bolsas de agua caliente. Es preferible utilizar unos calcetines.
  • Pueden emplearse mantas eléctricas, pero deben apagarse antes de meterse en la cama.
  • Los zapatos deben ajustar bien (sin apretar) y ser confortables, dejando espacio para que los dedos descansen en su posición natural.
  • Los zapatos nuevos deben calzarse progresivamente, cada vez durante un tiempo un poco más largo.
  • Se deben utilizar calcetines de algodón o lana, mejor que de nylon. Deben ser de la talla adecuada y no tener zurcidos ni costuras que puedan producir presiones. Deben cambiarse diariamente.
  • Caminar con los pies descalzos es peligroso, ya que una pequeña herida puede tardar mucho en curarse.
  • Dejar de fumar. El tabaco es muy perjudicial para los diabéticos, porque produce vasoconstricción .
  • Otro aspecto de la prevención que merece cierta atención, es el diseño de calzado a medida para los diabéticos con pies muy vulnerables. Estos zapatos deben estar diseñados para redistribuir las fuerzas que soporta el pie.

CUIDADO DE LAS LESIONES YA EXISTENTES

  • Se debe hacer un examen detallado de ambos pies, con una inspección cuidadosa de los talones y los espacios interdigitales.
  • El estado de la circulación, y sensibilidad deben evaluarse con detalle.
  • Deben tenerse en cuenta la temperatura y el color de la piel, la respuesta vascular a la elevación del miembro, es decir si se producen cambios en el color según la postura de la extremidad, el cambio en la cantidad de pelo de la pierna.
  • Una fotografía en color es útil para poder juzgar la progresión de la falta de riego.

EL TRATAMIENTO DEL PIE DIABETICO SE BASA EN:

  • Protección contra el daño que se asocia a la pérdida de sensibilidad causada por lesión de los nervios periféricos.
  • Tratamiento de la infección que pueda aparecer.
  • Mejoría de la circulación evitando el uso de calzado o prendas ajustadas.
  • Control médico de la diabetes, es decir, comprobar que los niveles de glucosa se encuentran dentro de los límites permitidos.

Fuente:

Manual Merck, octava edicion. Ediciones Doyma. 1989.

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Conceptos Erróneos sobre la Diabetes y su Dieta

Kathryn von Saalfeld

Debido a que la diabetes mellitus comúnmente es referida como la "enfermedad del azúcar", muchas personas erróneamente piensan que es causada por comer demasiada azúcar refinada. Aunque es cierto que el azúcar y otros carbohidratos simples pueden producir un aumento rápido de la glucosa, o azúcar, en sangre, no causan la diabetes. La etiología, o causa, de esta enfermedad crónica es aún desconocida, pero se sabe que la herencia, la obesidad y el consumo excesivo de calorías son importantes.

Otro mito común sostiene que una persona diabética debe excluir las "harinas" de su dieta. La cantidad de carbohidratos que un diabético puede consumir al día depende tanto de su requerimiento calórico, como de su plan de tratamiento de la diabetes, como por ejemplo la dieta que le haya sido prescrita, o si debe o no inyectarse insulina.

Las "harinas", o carbohidratos complejos, se encuentran principalmente en los panes, los granos como el arroz, los cereales, las pastas y las verduras harinosas, como la papa y la yuca. Ya que éstos proporcionan energía, vitaminas, minerales y fibra, es importante incluírlos en los tiempos de comida más fuertes. Es preferible comer aquéllos que son de grano entero, o integrales, ya que aportan una mayor cantidad de fibra que enlentece la absorción de glucosa por el cuerpo.

Lo mismo sucede con el azúcar simple. La creencia de que debe ser eliminada de la dieta de un diabético se basa en que el azúcar simple es más rápidamente absorbida que otros tipos de carbohidratos, y que puede agravar la hiperglicemia. Mientas exista un adecuado suministro de insulina para metabolizarla, una persona con diabetes puede ingerir cantidades moderadas de azúcar, siempre y cuando cuide los alimentos consumidos que contengan azúcar.

Ya no se considera necesario preparar platillos por separado, "especiales", para los miembros diabéticos de una familia. Hoy en día, tanto el público como la comunidad médica se ha percatado de la importancia de lo importante que es una dieta balanceada para mantener la salud en general, a la vez que se reconoce que los principios recomendados en una dieta sana para un diabético son muy similares a lo que deberían consumir todos.

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Retinopatía Diabética

La retinopatía diabética (maculopatía o hemorragia vítrea) es la causa más frecuente de ceguera entre los 30 y los 64 años en Inglaterra y Gales. Esta forma de ceguera se puede prevenir y es labor del médico realizar una revisión oftalmológica anual a todos los pacientes con diabetes mellitus insulinodependientes (DMID) con 5 años o más de evolución y desde el momento del diagnóstico, a todos los diabéticos no insulinodependientes (DMNID). Entra dentro de las responsabilidades de las autoridades sanitarias el ofrecer las facilidades necesarias para llevar a cabo esta prevención.

La edad cronológica en el momento de aparición de la DM y la duración de la misma tienen un marcado efecto sobre el momento de aparición de la retinopatía y, después de 20 años de DM, casi todos los pacientes muestran algún tipo de retinopatía. En los diabéticos más jóvenes el intervalo medio entre el diagnóstico de DM y el desarrollo de retinopatía es de 13 años, mientras que en aquellos que desarrollan DM después de los 60 años, el intervalo es de 5 años; de hecho, el 5 % de DMNID tiene una retinopatía establecida en el momento del diagnóstico.

Afortunadamente, puede existir una retinopatía de grado considerable sin disminución de la agudeza visual, y el pronóstico puede ser optimista. Sin embargo, en cerca del 15 %, la retinopatía es tan grave que, si no se trata, aparecerá una importante disminución de la agudeza visual.

Los pacientes necesitan estar informados sobre la posibilidad de desarrollar una retinopatía diabética y de la importancia del control metabólico estricto para su prevención. Deben informar de cualquier síntoma visual nuevo que aparezca. Debe destacarse la importancia de la revisión oftalmológica anual.

Valoración de la Retinopatía Diabética

  • Oftalmoscopia (exploración del ojo mediante un aparato emisor de luz que permite observar la retina) anual, realizada con la pupila dilatada.
  • Angiografía fluoresceínica (método mediante el cual se introduce un contraste que permite ver el trayecto de las pequeñas arterias y venas que circulan por el interior del ojo. Esta exploración es más sensible y permite cuantificar los beneficios del tratamiento.

Se han hecho esfuerzos infructuosos para predecir el curso de la retinopatía diabética.

Factores de Riesgo

El factor de riesgo más importante es la duración de la DM, sobre todo para la retinopatía proliferativa.

El control metabólico durante años también parece ser importante y, en general, la prevalencia de retinopatía diabética en la población diabética aumenta según vamos descendiendo por las categorías de buen, moderado y mal control.

Sin embargo, algunos casos con buen control desarrollan una retinopatía rápidamente, mientras que otros con un mal control se libran de ella. Deben existir, por tanto, otros factores determinantes, este factor puede ser genético.

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Diabetes Gestacional

Usted tiene 28 semanas de embarazo.  Su médico le ha informado que tiene diabetes gestacional. ¿Debería preocuparse acerca de la diabetes gestacional?

La respuesta corta: Sí.  Un buen control significa mucho para su salud y la salud de su bebé.

¿Qué es diabetes gestacional?

A las mujeres embarazadas que nunca han tenido diabetes pero que han tenido el nivel de azúcar elevados en la sangre (glucosa) durante el embarazo, se las clasifica de tener diabetes gestacional.

La diabetes gestacional afecta alrededor de 4% de todas las mujeres embarazadas.  Esto corresponde a 135,000 casos de diabetes gestacional anualmente en los Estados Unidos de América.

No sabemos qué causa la diabetes gestacional, pero tenemos algunos indicadores. La placenta sostiene al bebé mientras crece.  La hormonas de la placenta ayudan al desarrollo del bebé, pero esas mismas hormonas impiden la acción de la insulina en el cuerpo de la madre. Este problema se llama resistencia a la insulina.

La resistencia a la insulina impide que el cuerpo de la madre use la insulina. Puede necesitar hasta tres veces más insulina.

La diabetes gestacional comienza cuando el cuerpo no es capaz de producir y usar toda la insulina que necesita para el embarazo.  Sin suficiente insulina la glucosa no puede separarse de la sangre y convertirse en energía. La glucosa se acumula en la sangre hasta alcanzar niveles muy elevados. Esto se conoce como hiperglicemia.

¿Cómo puede afectar la diabetes gestacional a su bebé?

La diabetes gestacional se manifiesta en la madre en los últimos meses del embarazo, después que el cuerpecito del bebé esta completamente formado pero mientras el bebé esta creciendo.  Debido a esto, la diabetes gestacional no causa defectos de nacimiento como los que se observan en las madres con diabetes antes del embarazo.

Sin embargo, la falta de tratamiento o la falta de control de la diabetes gestacional puede afectar a su bebé.  Cuando una mujer tiene diabetes gestacional su páncreas trabaja demasiado para producir insulina, pero la insulina no disminuye los niveles de glucosa en la sangre.  Si bien la insulina no pasa por la placenta, la glucosa y otros nutrientes lo hacen.  Por lo tanto, demasiada glucosa en la sangre pasa por la placenta dando al bebé niveles elevados de glucosa.  Esto causa que el páncreas del bebé produzca más insulina para descartar la glucosa en la sangre.  Como el bebé recibe más energía de la que necesita para el crecimiento, el exceso de energía se convierte en grasa.

El exceso de grasa puede llevar a la macrosomía, o sea un bebé "gordo". Los bebés con macrosomía enfrentan problemas de salud, incluyendo lesión de los hombros al nacer. Debido al exceso de insulina producido por el páncreas del bebé, los recien nacidos pueden presentar niveles bajos de glucosa en la sangre y corren  un riesgo más alto de complicaciones con la respiración.  Los bebes con exceso de insulina se convierten en niños con riesgo de obesidad y adultos con riesgo de desarrollar la diabetes tipo 2.

Tratamiento para la diabetes gestacional

Como la diabetes gestacional puede afectar su salud y la del bebé, usted tendrá que empezar un tratamiento de inmediato.  El tratamiento para la diabetes gestacional tiene como meta mantener los niveles de glucosa en la sangre igual al de las mujeres embarazadas que no tiene diabetes gestacional. El tratamiento para la diabetes gestacional siempre incluye un plan especial de alimentación y un programa de actividad física.  También puede incluir pruebas diarias de la glucosa en la sangre e inyecciones de insulina.  Usted necesitará ayuda por parte de su médico, enfermera, asistente u otros miembros del equipo médico para que su tratamiento para diabetes gestacional se modifique según lo necesite.

Para usted como futura madre, el tratamiento de la diabetes gestacional ayuda a disminuir el riesgo de un nacimiento por cesárea que se requiere para los bebes muy grandes.  Seguir el tratamiento para la diabetes gestacional le proporcionará un embarazo y parto más saludable y a su bebé le puede ayudar a evitar problemas de salud en el futuro.

Diabetes gestacional -- Mirando hacia el futuro

Por lo general la diabetes gestacional desaparece después del embarazo, pero una vez que ha tenido diabetes gestacional hay la posibilidad de que 2 de cada 3 mujeres presenten nuevamente esta enfermedad en futuros embarazos.  Sin embargo, en algunas mujeres el embarazo ayuda a descubrir la diabetes tipo 1 o tipo 2.  Es muy difícil saber si estas mujeres tenían diabetes gestacional o empiezan a presentar los síntomas de la diabetes durante el embarazo. Estas mujeres deben continuar un tratamiento para la diabetes después del parto.

Muchas de las mujeres que han tenido diabetes gestacional desarollan más tarde diabetes tipo 2.  Parece que existe una conexión entre las tendencias de la diabetes gestacional y la diabetes tipo 2.  La diabetes gestacional y la diabetes tipo 2 con llevan una resistencia a la insulina.  Ciertos cambios básicos en el estilo de vida pueden ayudar a prevenir el desarrollo de la diabetes después de la diabetes gestacional.

Perdida de peso.

¿Tiene un 20% más de sobrepeso del peso ideal? Bajar algunas libras puede prevenir que desarolle la diabetes tipo 2.

Elección de alimentos saludables

Siga ciertas guías simples diarias como comer variedad de alimentos incluyendo frutas y vegetales, limitar el consumo de grasas a 30% o menos de sus calorías diarias  y vigilar el tamaño de las porciones.  Los hábitos saludables de nutrición pueden prevenir la diabetes y otros problemas de salud.

Actividad física

La actividad física regular permite que su cuerpo use la glucosa sin necesidad de insulina adicional. Esto ayuda a combatir la resistencia a la insulina, por lo cual el ejercicio es útil para las personas con diabetes.  Nunca empiece un programa de actividad física sin  consultar con su médico.

Mantenga sus preocupaciones en perspectiva

 Aunque la diabetes gestacional es causa de preocupación, la buena noticia es que usted y su equipo médico, que incluyen su doctor, obstetra, enfermera educacional y dietista, trabajan en conjunto para disminuir sus niveles elevados de glucosa en la sangre.  Con este apoyo usted puede convertir sus preocupaciones en un embarazo saludable para un comienzo saludable para su bebé.

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Ejercicios y el Paciente Diabético

Durante la fase inicial de ejercicios aeróbicos prolongados (tales como caminar, correr, andar en bicicleta, o nadar), el glicógeno de los músculos es la fuente principal de combustible para contraer el músculo.

Después de 5-10 minutos, la glucosa de la sangre y ácidos grasos sueltos (free fatty acids FFA) se transforman en substratos más importantes. Sin embargo, los niveles de la glucosa en la sangre se mantienen virtualmente sin cambio durante los primeros 40 minutos de ejercicios, debido a la liberación de la glucosa por el hígado de la descomposición de glicógeno hepático.

Durante ejercicios más prolongados, gluconeogenésis hepática de lactato, glicerol piruvate y algunos aminoácidos son más y más importantes y pueden contar por el 40-50% de producción de la glucosa hepática . Si continúan los ejercicios, los niveles de la glucosa de la sangre comienzan a bajar y comienza un cambio de energía de carbohidratos a FFA. Siguiendo con los ejercicios, los músculos y el glicógeno hepático son restaurados, un proceso que toma 24 a 48 horas. Durante este período, la tolerancia de la glucosa mejora y se disminuye la necesidad de insulina.

En un capítulo en Nutrición y Desempeño Atlético, Arthur S. Leon, MD, hace incapié en que estos beneficios suceden solamente cuando el control de la diabetes es adecuado o si hay solamente una hiperglicemia leve sin acetona.

Si la deficiencia de insulina es más severa y el control metabólico es deficiente, producción de glucosa, FFA, y cuerpos de Acetona pueden exceder utilización periférica y conducir a un aumento de hiperglicemia y quetoacidosis. Estos descubrimientos indican la importancia del control de la diabetes antes de que algún paciente diabético se embarque en un programa de ejercicios.

Otro problema potencial en pacientes diabéticos tratados con insulina es hipoglicemia provocada por ejercicios. Este riesgo puede ser disminuido mediante sitios de inyección no afectados por ejercicios, reducir la dosis de insulina, evitar ejercicios en el momento del efecto cumbre de la dosis de insulina, hacer ejercicios en el momento de glicosuria leve, y comer un bocadillo de 10-15 gm de carbohidratos (frutas, jugo de frutas, o cracker/pan) alrededor de media hora antes de entrenarse, cada 30 minutos de allí en adelante, durante ejercicios prolongados.

El efecto de ejercicios sobre el músculo del esqueleto contribuye más al control de la diabetes. Los ejercicios aumentan las reservas de los capilares sanguíneos, resultando en un mejoramiento de la entrega y extracción de oxígeno y de substratos de nutrientes.

Aumenta, además, la capacidad de almacenamiento de glicógeno. Estas adaptaciones aumentan la utilización de glucosa, FFA, y cuerpos de acetona mediante músculos entrenádos durante el ejercicio, y disminuyen la producción de ácido láctico.

Tanto en pacientes diabéticos como en los no diabéticos, ejercicios realzan la resistencia cardio-respiratoria, la cual aumenta la capacidad maxima de trabajo y la habilidad de desempeñar trabajo sub-máximo por más tiempo con menos esfuerzo y fatiga perceptibles. Además, ejercicios han demostrado que se reducen las anormalidades lípidas asosiadas con enfermedades coronarias arteriales.

Los pacientes diabéticos deberían elegir activiadades de las cuales disfruten hacer, que sean apropiadas para la salud y que puedan mantener toda la vida. Antes de que un diabético comience con algún programa de ejercicios que sea más exigente que caminar, el Dr. Leon cree que ellos deberían tener una evaluación física con recomendaciones para niveles de ejercicios seguros. Los ejercicios deberían ser desempeñados cada día a una hora conveniente y aproximadamente a la misma intensidad y por la misma duración.

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Recomendaciones Dietéticas y Modo de Vida
para el Diabético Hipertenso



Cuando come fuera de casa todos los días

Cuando usted sale fuera de casa a comer su dieta debería ser igual a la que tendría lugar en casa.

  • Tiene que intentar cumplir exactamente los horarios en las comidas.
  • Es imprescindible realizar todas las comidas previstas durante el día.
  • Respete las cantidades que debe comer, no hay ninguna justificación clara para aumentarlas o disminuirlas.
  • Para ello es útil que usted conozca lo que significan esos pesos en medidas caseras (cucharas, cucharones, tazas), de los alimentos una vez cocinados.
  • Revise los pesos y medidas periódicamente.
  • Lea el menú cuidadosamente y ante un plato de composición desconocida, pregunte al personal del restaurante cual es su contenido para de esta manera elegir los más apropiados.
  • Las elaboraciones culinarias más recomendables son: Plancha, parrilla, hervidos, horno y batería de cocina "sin agua-sin grasa".
  • Los pescados recomendados son todos en general, incluidos los azules. No olvide evitar los ahumados, en conserva, mariscos y crustáceos si su tensión está alta.
  • Elija preferentemente carne de pollo, pechuga de pavo, liebre, conejo y ternera magra, retirando siempre la grasa visible de las carnes y la piel de las aves.
  • Se recomiendan los quesos con bajo contenido en grasa, por debajo del 20-25%.
  • Para el postre pida fruta del tiempo.
  • En general los refrescos elaborados a base de colas, zumos y gaseosas coloreadas tienen gran cantidad de azúcares.
  • En el café o infusión pida leche descremada y para endulzar se puede utilizar edulcorante artificial tipo sacarina o similares, y nunca el azúcar, ni la fructosa ni el sorbitol.

Cuando estamos ante una comida de trabajo

Hay que intentar seguir las recomendaciones anteriores, sobre todo en cuanto a la cantidad pero si a pesar de todo, no es así, no está de más plantearse un buen paseo después de la comida.

Limitar la ingesta de alcohol ya que favorece la aparición de hipoglucemia nocturna.

Si a pesar de la advertencia es usted insulino dependiente y toma alguna bebida tipo cuba libre, el refresco a utilizar no debe ser "LIGHT", o tomarlo con algún alimento para evitar el efecto HIPOGLUCEMIANTE DEL ALCOHOL.


¿Puede el diabético hipertenso tomar alcohol?

Si está bien controlado y su peso próximo al ideal puede tomar cantidades moderadas de alcohol. (Dos copas de vino al día o dos cervezas al día). Preferiblemente en las comidas principales, evitando vinos dulces, licores o mezclas con bebidas azucaradas. Debe restar el contenido calórico de la bebida del contenido en grasa de la comida.

Si es obeso y tiene que bajar peso el alcohol debe suprimirse.

Está prohibido en caso de neuropatía, impotencia, pancreatitis, hipertrigliceridemia o hipoglucemias frecuentes.

¿Qué refrescos puede tomar el hipertenso diabético?

Cualquier zumo elaborado inmediatamente antes de su consumo.
Los zumos de origen comercial que hallan sido elaborados con frutas naturales o fermentados sin azúcar como son los de Hero, Kas fruit, Zumley, etc.

Bebidas preparadas con edulcorantes artificiales como la gaseosa transparente, "casera", TAB y en general, todos los refrescos denominados light y pueden tomarse libremente.
La cantidad de refresco o zumo debe ser sustituido por la misma cantidad de fruta fresca que le corresponda en la dieta de ese día.
Las bebidas refrescantes no denominados light no deben tomarse porque dan lugar a un aumento importante de glucosa en sangre. Solo están indicados en caso de hipoglucemia severa.

¿Qué edulcorante se puede utilizar?


Conviene siempre leer la composición de los edulcorantes que están en el mercado ya que casi siempre suelen ser mezclas de varios productos y así saber lo que estamos tomando.

Los edulcorantes pueden ser de dos tipos, artificiales como la sacarina, ciclamatos, etc. que no aportan calorías y naturales como la fructosa, el sorbitol, etc. que si lo hacen, aunque menos que la glucosa.

Sacarina. Se ha demostrado que a las dosis habituales no es tóxico (menos de 2.5gr al día). Un frasco de sacarina liquida debe durar por lo menos un mes. No está aconsejada en mujeres embarazadas.

Fructosa y sacarosa. Suele conocerse como "azúcar para diabético". Tiene poca ventajas sobre la glucosa, se utiliza en la elaboración de postres y productos para diabéticos pero hay que tener cuidado con su consumo ya que se transforma en glucosa. La fructosa se metaboliza más lentamente

Sorbitol. Tiene las mismas ventajas e inconvenientes que la fructosa pero puede causar diarrea si se consume en ascenso. Es el edulcorante que contienen generalmente los chicles " sin azúcar". No debe tomarse más de 5 chicles al día como máximo. En el hígado puede trasformarse en glucosa y fructosa.

Xylitol. Edulcorante parecido al sorbitol escasamente utilizado debido a su costo de obtención.

Ciclamato. No es aconsejable su uso.

Lactiol. Edulcorante artificial bajo en calorías , Se emplea para confeccionar dulces bajos en calorías. Es un edulcorante recomendable en la diabetes. Menos dulce que la sacarosa pero más estable que el aspartamo.

Aspartamo. Es el edulcorante químico más recomendable de todo, Su único inconveniente es que pierde dulzor cuando se le somete a temperaturas superior a 120º C o más bajas de forma prolongada. Su poder edulcorante es 200 veces superior al de la sacarosa. Una cucharadita de edulcorante aporta 2 calorías a la dieta y endulza igual que una cucharada de azúcar.

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Si Tengo Diabetes, ¿Qué Debo Comer?

Usted puede ayudar a controlar el azúcar sanguíneo (también llamada glucosa sanguínea) y la diabetes comiendo alimentos sanos, haciendo suficiente ejercicio y manteniendo un peso saludable. Para modificar su dieta aquí le proponemos algunas pautas que debe tener en cuenta:

1. Almidones:
Los almidones le proporcionan a su organismo energía, vitaminas, minerales, y fibra comestible. Los almidones integrales son saludables porque contienen vitaminas, minerales y fibras en altas concentraciones. Coma la cantidad necesaria de acuerdo a su dieta, aunque lo recomendable es de 6 a 11 porciones diarias.

2. Verduras
Las verduras son sanas para todos, incluyendo las personas con diabetes. Coma verduras crudas y cocidas todos los días. Las verduras tienen pocas calorías y le proporcionan vitaminas, minerales y fibra comestible. Lo ideal es comer de 3 a 5 porciones diarias.

3.Frutas
Las frutas también son saludables para todos, incluyendo las personas con diabetes. Las frutas le proporcionan energía, vitaminas y minerales, y fibra comestible. Ingiera de 2 a 4 porciones diarias.

4.Leche
La leche y el yogur sin grasa o bajo en grasa son saludables porque le proporcionan energía, proteínas, calcio, vitamina A, así como otras vitaminas y minerales. Ingiera de 2 a 4 porciones diarias.

5. Carnes
Los alimentos con proteínas (carnes y tofu) ayudan a su organismo a reconstruir los tejidos y los músculos. También le proporcionan vitaminas y minerales. Lo recomendable es ingerir de 2 a 3 porciones diarias.

6. Grasas y aceites
Las grasas y los aceites ocupan la cúspide de la pirámide de los alimentos. Esto le indica a usted que debe comer pequeñas cantidades de grasas y aceites porque contienen muchas calorías. Algunas grasas y aceites también contienen grasas saturadas y colesterol, los cuales, si se consumen en grandes cantidades, pueden perjudicar su salud.

7. Dulces
Para saciar sus gustos por los dulces de vez en cuando, coma una porción helado o yogur sin grasa, refresco dietético o una bebida de chocolate caliente sin azúcar.

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